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Recordando a María Mazás

Se cumple un año de su fallecimiento, pero su obra parece estar más viva que nunca. María Mazás fue una artista polifacética que, como dice uno de sus grandes amigos, nació para hacer cosas maravillosas. Retratos, sombreros, mosaicos, esculturas,... Convertía en arte lo que tocaba con una sencillez y naturalidad extraordinaria. Con motivo de la XXXV Mostra de Teatro Cómico e Festivo de Cangas, se celebró una exposición con una parte importante de su obra. A lo largo de más de un mes, fueron muchas las personas que visitaron la sala de exposiciones del Auditorio Municipal de Cangas para ver sus trabajos. Algunas personas se acercaban por primera vez a la María Mazás artista. Otras, conocían algunas obras pero nadie había tenido la oportunidad de ver en un mismo espacio una recopilación de sus trabajos. Una muestra de su talento.

El pasado sábado 30 de junio, se celebraba una jornada para hablar de su obra. En Cangas, estuvieron varias personalidades que conocieron en vida a María Mazás y que estudiaron su obra. Hoy quieren hablar de ella personajes del ámbito de la cultura que, un año después, siguen sin querer creer que la gran María dejó de hacer arte con sus manos. 

MELA CASAL (Actriz y productora)

La exposición de María Mazás que pude ver en Cangas este verano fue realmente hermosa. Para mi supuso un gran descubrimiento. Conocía parte de su obra a través de fotografías pero nunca había tenido la fortuna de verla en directo, de poder contemplar tantas y tan maravillosas piezas juntas.

Me conmovió especialmente su última obra, el Poemario Atlántico, las crebas, esas pequeñas composiciones escultóricas creadas con lo que el mar escupe. Arte que nace de todo aquello que el mar no quiere, desperdicios con los que María fue capaz de componer poemas y crear algo tan hermoso y conmovedor. Pura poesía.  En esta obra, para mí, destaca la sencillez de los materiales que emplea y su talento para convertirlos en belleza, en ecología, en genialidad.

Así veo yo a María Mazás, una artista con el extraordinario don de hacer que las personas nos emocionemos. Sintamos. Reflexionemos.

MONCHO AMIGO (Escultor y amigo)

Conozco más a María que a su obra. Para mí, ella aún está en Barcelona, donde la dejé hace muchos años. No tengo esa sensación de que no seguirá haciendo cosas. De que no está viva. Cuando nos conocimos, yo era un chaval despistado y ella tenía unos 8 años menos que yo. Un día, en su taller de A Coruña, le dije que me gustaría hacer cosas como hacía ella. Tener mi propio taller y hacer mis trabajos. Me animó mucho y me dijo “Tú puedes hacer todo aquello que te propongas”. Así fue como mi primera pieza la construí en su taller. Fue enmarcada dentro del ‘Diseño industrial’. Realmente, era una lámpara que diseñara a mi gusto. María la alabó mucho y me dijo que tenía un talento extraordinario. Juntos nos fuimos a Madrid. Después, a Barcelona. Yo empecé a mostrar mis piezas y a la gente le gustaban. Hasta hoy. María Mazás fue la persona que me empujó a iniciarme en el arte, a hacer lo que hago.

Las obras de María Mazás son impecables. No hacía nada que estuviese mal. Nació para realizar cosas maravillosas. Mosaicos, pinturas, esculturas,… Sombreros maravillosos, retratos preciosos… Y si bailaba, se movía como una bailarina profesional.

Pero como para mí lo importante de una persona no es tanto lo que hace sino lo que es, tengo que decir que María es (en presente) una persona única. Alucinante. Extraordinaria. Cariñosa. Maravillosamente extraña. Muy buena amiga.

NANI MIRAS (Artista visual y amiga. Creadora del vídeo sobre María Mazás para la MITCFC)

Estos días llevo a todas horas a María en mi pensamiento. La exposición antológica que se hizo en Cangas, en un espacio tan grande y unificado, ayudaba a seguir una ruta por la inmensa María, tan difícil de resumir en cuatro paredes toda su obra. Sabiendo del talento de María, me preguntaba si alguien que desconociera su obra podría llegar a ella, a valorar realmente  su talento, sus esculturas tan llenas de espiritualidad, de poesía, de fuerza, de color y movimiento. De reutilización, con la experiencia de su arte en sombrerería de tantos años. Su dominio de la  pintura en todas sus facetas, desde el óleo a la pintura Sumi y pasando por la caligrafía tanto japonesa como árabe. María era una gran perfeccionista, era una 'duendecilla' llena de magia. Su magia impregnaba todo lo que tocaba.

Conocí a María brillando en el medio de un gran grupo de pintores en el Circle Artisitic de Sant LLuc. Brillaba por la calidad de sus apuntes. No me extrañó que ganara el certamen de pintura de ese año en Sant Lluc, porque su talento era muy grande. Yo no era consciente de quien era, sabía que era una de las  grandes y la fui conociendo poco a poco. Nos apoderamos del tórculo de Sant Lluc e hicimos unos cuantos grabados de serie limitada. Disfrutamos mucho juntas.

Fui madre, dejé la pintura y un día que nos encontramos me dijo que quería pintar una maternidad. Y me fui a conocer su estudio. Como que el vídeo es intrínseco a mi vida, realicé una pieza de vídeo sobre su taller. Impresionaba el orden, la meticulosidad con la que estaba todo colocado, la limpieza, la belleza, la calidez de los colores, del perfume, de los libros. Era un todo tan bello, que no te dejaba impasible. La obra en la que me retrató con mi hijo, en encáustica, es bellísima.

Sabía captar las almas, como si te leyese por dentro. Ella quería tener una página web, y con la ayuda de Nuria París, le hicimos la web, para extenderse mundialmente. Al ver su obra como poeta en esos libros nunca publicados, al ver sus caligrafías, sus sombreros, sus cajones llenos de complementos, su jardín... pienso que un ser tan completo no cabe en un corazón. No se puede acotar. El brillo de esta estrella es tan inmenso que solo nos pudo dejar una pincelada de su talento y solo unas pocas personas la conocemos. Nos deja la misión de darla a conocer.

XABIER PICALLO (Dramaturgo, poeta, actor y director de escena)

De la estupenda retrospectiva de María Mazás, comisariada por María Armesto y Diego Seixo, me quedo con su verdad contra muchos vientos y muchas mareas. Ese mar Atlántico del que rescata sus ofrendas y exvotos para crear su personalísimo altar: las crebas. Fuerza escultórica cincelada por ese mar fuerte que en las manos de Mazás pareciera querer mediterraneizarse. Mazás es perfume de ozono atlántico con brisa mediterránea, fruto de un cuerpo tan diminuto como expandido en el universo de su creadora.

JULIA RODRÍGUEZ (Especialista en artesanía botánica y amiga)

Conocí a Maria Mazás en una floristería en la que me surto de flores para mis composiciones (cuadros, espejos, ect.).. Fue una explosión de empatía y sensaciones que, sin apenas hablar, compartimos.

Libre, honesta, generosa, elegante...

Su obra posee una fuerza inmensa, vital, amarga. María tenía una capacidad especial para transformar todo lo que tocaba. Era capaz de convertir un trozo de alambre, madera, papel, metal o plástico viejo y darle nueva vida, como se puede ver en su Poemario Atlántico.

Recuerdo una frase de ella. Decía "Me gustan las cosas bellas". Como lo era ella, por dentro y por fuera. La hemos perdido, pero nos dejó infinidad de regalos.

Conocerla fue para mí un tesoro que me acompañará siempre.

 

ASUNCIÓN BERNÁRDEZ RODAL (Profesora titular en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM)

La obra de María Mazás me sorprendió y me conmovió porque, para mí, fue la representación de una búsqueda sin límite de lenguajes creativos. En sus cuadros había de todo: paisajes, personas, objetos realistas, abstractos. Materiales diferentes, referencias infinitas a cosas que existen en la realidad o que ella inventaba.

El mundo de los objetos desgastados por el mar, convertidos en objetos artísticos me resultó  emocionante: esas piezas rescatadas de las olas re-significadas en un nuevo marco expresivo, hablaban de lo más esencial y transcendente del arte: la voluntad de mover las emociones, rompiendo los límites entre el pasado y el futuro, entre la presencia y las ausencias, entre lo que las cosas fueron y lo que ahora son.

Hay una mirada amorosa en las obras de Mazás hacia los objetos que trata. Hay pasión por no estar nunca en el mismo sitio. Hay una búsqueda constante en la que podemos reconocernos.

 

AURORA MARCO (Profesora, investigadora y ensayista)

Fue ver sus óleos, collages, sus "crebas" e quedar cautivada...  Fue leer  su "Poemario Atlántico" y quedar envuelta en la aureola de misterio que desprendía aquel espacio poético-artístico. Disfruté con tanta belleza que quise apresar el espíritu que latía en aquellas hermosas creaciones de autoría de una artista, de una creadora, para mí desconocida hasta aquel momento.

Su pasión por el  sombrero, la propia María Mazás decía deberse "a la importancia que le otorgo a la cabeza, en ella es donde se encuentran las alas". Volar! Trasladarse a un mundo donde la ilusión, el deleite y la magia de sus manos convirtieron en esculturas, no sólo sus fascinantes sombreros, sino también restos de materiales que arrastran las olas del mar y quedan esparcidos por los arenales y por las rocas: he ahí  sus enigmáticas y lindas "crebas".

Si es cierto que María era tímida y no habló de sí misma, según manifiestan personas que la conocieron, a estas alturas, su obra habla por ella. En una entrevista dijo que la belleza está donde la mirada puede descansar tranquila. Pues sí . Después del goce estético que produce la visión de sus obras, o al mismo tiempo, llega la serenidad. Pongámosle un fondo musical.

 

PATRICIA DE LORENZO (Actriz)

En esas horas que hay antes de hacer una función, decidí subir a la sala de exposiciones a ver la antológica de la artista. Nada más abrirse las puertas del ascensor, me encontré en aquella sala del Auditorio de Cangas. Sola. En silencio. La única presencia era la de la propia María Mazás, a quien nunca conocí ni personalmente ni a través de su obra o trayectoria artística.

Llevé conmigo su creatividad y su sentido del humor. También su mirada sobre el mundo, con la que me siento identificada.

PATROCINIO JIMENO VICTORI (Restauradora e amiga) 

Nos conocimos en Barcelona, donde tenía su taller de sombreros. María Mazás tenía una creatividad que no sabías de donde venía. Todo lo que hacía era ella. Cualquier cosa era ella. Iba por libre. No le importaban las tendencias ni las modas.

Una de las últimas cosas que vi de María Mazás era una hurna de metacrilato con un pez de seda. Quedé alucinada. María plasmaba la creatividad en cualquier cosa que hacía. Gente así no existe porque la sociedad no la deja existir. Vivir del arte es muy difícil pero ella sobrevivió con poquísimo. Su jardín y las plantas eran su vida. Bajo la sencillez hay un trabajo tremendo de elaboración. Ella pensaba muchísimo. Hacía todo bien, incluso cocinaba bien. María Mazás tenía una gran personalidad. Es una pena que este tipo de personas casi no se vean.

 

LUISA RAMOS (Ceramista y amiga)

A María Mazas. Querida y añorada.

María era una artista en toda la extensión de la palabra. Pasa por el mundo esparciendo su magia con su obra y su vida. Volando y arrastrándote.

En los años ochenta nuestras vidas se cruzan; en este momento se dedica a las artes escénicas; María bailarina, al mismo tiempo que en su taller trabaja el cartón-piedra, haciendo figuras aéreas, con cuerpo de bailarinas, cabeza de Pierrot y alas de libélula, y sus famosas zapatillas de ballet, una pieza muy personal.

Pero necesita volar, volar más alto, el mundo que la rodea la limita y le pesa.  Se va a Barcelona donde se enreda en el mundo de la acrobacia y continúa sus piruetas.  Cada vez más ligera, salta y vuela más alto y explosiona en multitud de sombreros, bellos, delicados: flores, conchas, tocados de hada, María sombrerera, María escultora decora nuestras cabezas y nos hace sentir especiales.

Recuerdo sus talleres de esta época como los más hermosos.  El entrar en ellos te transportaba a un lugar fuera del mundo, sin espacio ni tiempo.  Tenían algo especial y vaporoso que te envolvía y no querías abandonar.  Completamente mágicos.

Después de todo esto, para no dejar de sorprendernos, coge sus lápices y sus pigmentos y nos enreda de nuevo llevándonos a otro mundo, el del color, las luces y las sombras, María pintora en el que se desarrolla plenamente.

Trabaja, trabaja, trabaja como siempre hizo y nos deja un enorme legado de dibujos, oleos, collages, bordados, esculturas, caligrafía, poemas; un universo en el que muestra todo lo que tiene dentro: su delicadeza, su elegancia, su misterio, su genio.

Y al final de una noche de luna se va volando como ha venido y como ha vivido, y nos deja esa huella profunda, como la que queda en el barro del camino hacia la posteridad.

María Mazás

Amiga

Compañera

Maestra

Para siempre en mi alma.

 

FRANCISCO X. FERNÁNDEZ NAVAL (Narrador y poeta)

María Mazás fue conocimiento tardío, un regalo del azar y de la vida que llegó hasta mí en una tarde cálida de verano, de la mano de la espuma que extiende sobre la arena de las playas las crebas oceánicas, vestigios de los bosques tropicales o del norte, trozos de aparejos, mensajes lanzados al mar por una mano que nunca estrecharemos.

Sucedió en la sala de exposiciones de la Casa Casares Quiroga en A Coruña. Se inauguraba allí una exposición que, coordinada por Maribel Longueira, convocaba a artistas que tienen las crebas como referencia en su creación. María Mazás no exponía, pero estaba. Nos presentó un amigo común. Desde el principio pensé que su interior era sereno como un lago profundo entre montañas.

Después descubrí que María era mujer de silencios, reservada y sensible. Del interior acuático y fértil nacía su voz grave, su mirada limpia, su sonrisa cálida. Alentaba, en algún rincón dentro de ella, un misterio que enseguida se manifestaba en formas, en los colores y en la expresividad de sus cuadros, en el equilibrio de las instalaciones que construía a partir del vacío de las cajas, en los diseños de sus sombreros, que eran como mariposas o flores.

Mi mirada se abre entre dos mares, me dijo un día. El mar del alba y el mar del crepúsculo, el da luz primera y el de la sombra última. De oriente a occidente, del orto al ocaso, los ojos de María contemplaban el mundo. El universo todo latía en su corazón. He ahí el sentido y el significado de la exposición antológica que, por iniciativa de Mulleres en Acción, permaneció abierta durante el verano, en el auditorio de Cangas.

María Mazás se fue de mí, de nosotros, tan silenciosa y discreta como llegó, ave de paso, extraño estado de belleza, escribió Eva Veiga en el poema que le dedicó.